Monday, May 21, 2012

¡A las armas!



            Hoy, mientras hablaba enuna taberna madrileña con mis amigos Smab y El Ojo, he visto la luz. Amigos,estamos en guerra. ESTAMOS EN GUERRA. Lo pongo en mayúsculas por si alguien nose ha enterado. ¿Y eso qué significa? Muy sencillo: que, como en todas lasguerras, hay dos bandos. En un bando están ellos, los besugos, la elitesúperelitosa que nos tiene a muchos hasta los mismísimos bemoles. Y en el otrobando estamos nosotros, los Revolucionarios. Lo demás son gilipolleces. Quierodecir con esto que, por imperativo bélico, o estás en un bando o estás en elotro.

            Es decir: Primer paso, Posicionarse. Ha de preguntarsecada cual dónde coño quiere estar, porque va a correr la sangre, a no muchocorrer, y conviene tener bien claro de qué bando procede la munición que unoreciba. Y no caben medias tintas. O estás con ellos, amigo lector, o estás connosotros. Y se sobreentiende que si no estás con nosotros, significas que estáscon ellos. No hay vuelta de hoja. Porque todo lo que no nos sirva a nosotros,les sirve a ellos. De modo que decide, y decide ya, porque no hay tiempo queperder.

            Quiero decir con esto muchas cosas. Para empezar,teniendo en cuenta que nos enfrentamos a un ejército de elite, obviamente,nosotros no podemos seguir disparando aisladamente, cada uno por su cuenta, conescopetas de balines que a duras penas pueden abatir una paloma. Es decir, quetodo aquel que desee alinearse en nuestro bando, el de la Revolución, ha desometerse a disciplina, puesto que hemos de conformar un ejército mínimamenteorganizado (no hace falta ser un Napoleón para saberlo). ¿Y en qué consiste esadisciplina? Muy sencillo: en el Posicionamiento. Si eres revolucionario, tienesque cargarte de artillería y disparar a discreción hacia el enemigo. CONNOMBRES Y APELLIDOS. Es decir, han de estar claros meridianamente tanto eldestinatario como el remitente de la munición. Establecer las coordenadas. Ospongo un ejemplo: Yo, Fernando Claudín, disparo a Rothschild. ¿Me cogéis el concepto?

            ¡Nombres y apellidos! Que viene a significar: ¡Luz ytaquígrafos! Porque aquí hay que mojarse, no queda otra, hermanos. Se haacabado el tiempo de la especulación, de las divagacionesfilosófico-místicas-sentimentales. Hay que destapar a los falsos disidentes. Ylos dormidos, los parásitos, los impotentes, los idiotizados (toda esa catervade entes pasivos que pululan por el mundo) han de saber que o están con ellos oestán con nosotros. Lo necesitamos saber ya. Porque todo aquel que no esté atumba abierta con nosotros, significa que forma parte del enemigo, y leatacaremos con la misma virulencia. Porque a mí tanto daño me hace un Rothschild hijo puta cuyo dinero pesa más en la balanza quela Ley, que el niño pijo que se pasea por la Gran Vía luciendo un cocodrilo demedio metro en la pechera, a modo de charreteras de general.

            Basta ya, amigos, de medias tintas, de quejas de viejachocha, de lamentos de plañidera, de medias verdades o verdades medio llenas.Basta ya de hipocresía contestataria, de connivencia mercenaria con el enemigo.Basta de cobardía y comodidad. ¡A la puta calle! El enemigo está más queidentificado. Yo os puedo dar nombres. Y Smab. Y El Ojo. Y toda esa gente quedestapa la verdad en Internet. ¡La unión hace la fuerza! ¡No másindividualismos! ¡No más machadas particulares! Un revolucionario solo es unGran Masturbador. La Revolución no puede ser individual porque la guerra nuncaes individual, sino colectiva. Todo aquel que pretenda hacer la Revolución porsu cuenta se hace pajas mentales, frota onanísticamente su ego complaciente dellanero solitario. Los verdaderos justicieros son los soldados del ejércitoregular de la Revolución.

            Así que os lo advierto, pintamonas de escaparatescontestatarios: si no os alistáis, significará que sois el enemigo, que soisuna prolongación del enemigo en nuestras filas. Topos del enemigo llamados adesestabilizarnos, a disgregarnos, a desmoralizarnos, a confundirnos consutiles patrañas de escepticismo gilipollesco. Porque ya nadie nospuede engañar. Ha sonado el toque de queda. Estamos en guerra. Y sabemos bien aquién disparar: Obama. Merkel y Sarkozy. David Rockefeller. Rothschild. OTAN. OTAN. OTAN.

            Ha llegado la hora. Ha sonado el toque de queda. Estamosen guerra.



            ¡A las armas!





 Fernando Claudín
HackFer hackeando a losbesugos

Ver lo quetenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante.
El lenguajepolítico está diseñado para dar al viento una apariencia de solidez, para quelas mentiras parezcan verdades y el asesinato una acción respetable.
En una épocade engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.
George Orwell

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